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    Ministerio de Energía, no a la socialización de la generación de energía

    Por en 20/06/2017
    Anpier campaña subasta de renovables

    La nueva subasta del Ministerio de Energía favorece a la gran eólica y dará cabida sólo a los megaproyectos fotovoltaicos

    Los ciudadanos habrán de limitarse a la compra de acciones de empresas del sector y a pagar facturas

    El Real Decreto 650/2017, por el que se establece un cupo de 3.000 MW de potencia para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables en el sistema eléctrico peninsular, consolida la estrategia en política energética que aplica el Gobierno del Partido Popular: apartar al ciudadano de la generación de energía y asegurar que un negocio de 59.000M€ anuales sea controlado exclusivamente por un reducido grupo de operadores.

    El Ministerio de Energía entiende que los ciudadanos no deben participar del sector energético, a los que no atribuye capacidades suficientes para gestionar activos de generación.

    La nueva subasta de renovables se dirige a quienes el propio Ministro Álvaro Nadal ha considerado, eufemísticamente, “profesionales del sector” en su cuenta de Twitter, en dónde advierte que no es “un producto financiero para pequeños ahorradores”.

    Álvaro Nadal twitter

    Los ciudadanos no deben participar del sector energético, no tienen capacidades suficientes para gestionar activos de generación.

    Los hechos, y ahora las palabras, demuestran que este Gobierno considera que ningún ciudadano debe aspirar a ser “profesional del sector” y ha de limitarse a pagar facturas gravosas y repletas de extrañas cargas en beneficio de los grandes operadores o, en su caso, invertir en acciones de estas empresas operadoras; pero en ningún caso gestionar activos energéticos que, tal y como han demostrado las 62.000 familias fotovoltaicas, podrían hacerlo con absoluta solvencia técnica, a pesar de las innumerables trabas normativas que han de soportar.

    Ralentizar el autoconsumo

    Expulsar a las familias productoras, evitar la socialización de la generación de energía y ralentizar la entrada del autoconsumo, son los tres pilares de la integración de las energías renovables en el sistema energético español, todo legalizado a través de una sucesión de Reales Decretos.

    En el caso Real Decreto 650/2017, el regulador favorece a las empresas que ofertan grandes proyectos eólicos, con el argumento de que es la tecnología que más energía produce por unidad de potencia instalada.

    Aunque no es la que produce los kWh más baratos, que debería haber sido el criterio para la obtención del precio de la energía más ventajoso para el ciudadano; ni la que genera en las horas de mayor demanda, durante el día y no durante la noche; ni la que mayor dispersión territorial permite; ni la que ofrece las mejores posibilidades de socialización.

    Prioridad a los megaproyectos fotovoltaicos en detrimento de los proyectos entre los 2 y 10 MW

    En cualquier caso, con el singular diseño de la nueva subasta, está previsto facilitar toda la potencia de grandes proyectos eólicos dispuestos a entrar al sistema y que hubiera quedado fuera en las dos subastas anteriores, en los que está tecnología copó el 99% de la potencia subastada, y dar cabida a algunos megaproyectos fotovoltaicos.

    El número de horas asignado a la eólica, se le atribuyen más horas de generación al año, y los porcentajes máximos de descuento, menores para la fotovoltaica, darán este resultado, puesto que a igualdad de precio en la oferta, tendrán prioridad los proyectos grandes sobre los pequeños, con lo que se impide la entrada de proyectos sociales, que suelen estar entre los 2 y 10 MW.

    Alemania 807 MW con una potencia media de 11 MW por parque

    El Presidente de Anpier, Miguel Ángel Martínez-Aroca lamenta que se esté haciendo una “política energética mezquina, porque en países punteros, como Alemania, que se acaban de subastar 807 MW y han salido 70 parques fotovoltaicos, con una potencia media de 11 MW por parque, sí se está animando a los ciudadanos a que participen como generadores, por motivos evidentes:

    • se socializan los ingresos del sistema energético, de tal manera que, lo que la población abona en facturas de la luz, revierte en decenas de miles de familias y, por lo tanto, en las economías locales, con todas las bondades que esto supone para la vertebración del territorio;
    • frente al modelo centralizado que se quiere blindar en nuestro país, que sólo nos aporta algunos patrocinios deportivos y facturas desorbitadas”.

    Martínez-Aroca espera que “las fuerzas parlamentarias del Congreso reclamen al Gobierno un mayor control parlamentario de las actuaciones del Ministerio de Energía, empezando por exigirle mayor transparencia” porque “es sorprendente que se convoquen súbitamente subastas de 3.000 MW de un mes para otro, puesto que da la sensación de que se improvisa o que hay un plan que sólo unos pocos conocen”.

    Cláusula confidencial para asignar potencia

    Además, “que discrecionalmente se reserve una clausula confidencial y desconocida para poder asignar la potencia que se considere a quién se estime, es una nueva muestra de un proceder caciquil que ha de concluir inmediatamente”.

    A juicio del presidente de Anpier “es muy preocupante que el Ministro Nadal discrimine al ciudadano y no le considere “apto” para operar en el sector energético. Esperemos que no se produzca un efecto contagio en el Consejo de Ministros y se vete, por ejemplo, a los agricultores la posibilidad de producir alimentos”.

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