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    El X Concurso del Aula Universitaria Cerámica Hispalyt ya tiene ganadores

    Por en 18/06/2015

    El X Concurso del Aula Universitaria Cerámica Hispalyt, en su categoría de cubiertas inclinadas, promovido por Hispalyt (Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida) ya tiene ganadores.

     Este curso 2014/2015 el Concurso consistía en el proyecto de un pequeño hotel en la Isla de Tabarca (Alicante). Dado que en esta edición el concurso estaba centrado en la cubierta inclinada con materiales cerámicos, la propuesta debía resolver esta parte del edificio con esta solución constructiva, bien con elementos existentes (tejas u otras piezas disponibles en la actualidad) o con una pieza que propusiese el participante.

     El concurso está dirigido a alumnos matriculados, como mínimo, en el tercer curso académico de cualquier Escuela de Arquitectura, así como arquitectos superiores que hayan obtenido su titulación en los dos últimos años (desde el 1 de enero de 2013 hasta el 1 de febrero de 2015).

     El plazo límite para la presentación de los proyectos fue el 18 de mayo, y se recibieron 80 proyectos de grupos de alumnos de Escuelas de Arquitectura y de arquitectos recién titulados, con un gran nivel y una alta valoración por parte de los miembros del Jurado.

     El número de proyectos recibidos ha supuesto un incremento notable con respecto al año anterior, pasando de 58 a 80 proyectos, lo que demuestra que cada vez existe más interés entre los estudiantes y jóvenes arquitectos por los concursos convocados por el Aula Cerámica Hispalyt.

     El Jurado estuvo compuesto por arquitectos de reconocido prestigio, como José Ignacio Linazasoro, Julio Grijalba, José Antonio Martínez Lapeña, Manuel Portaceli, Juan Luis Trillo y Enrique Sanz, además de por Carlos Hernández, en representación del presidente de la Sección de Tejas de Hispalyt, promotora de este Concurso.

     El Concurso está dotado con un Primer Premio de 3.000 €, un Segundo Premio de 2.000 €, y tres accésits de 1.000 € cada uno.

     Tras una larga deliberación, el fallo del Jurado fue:

     Primer Premio: Adrián García Buey, Sergio Sánchez Martín e Ismael Tocino Baeza. Estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Valladolid. El Jurado valoró de este proyecto la integración en el borde del muro defensivo, la adecuación de la escala y la utilización de cubiertas inclinadas similares en los módulos de las habitaciones y las zonas comunes, a uno y otro lado del baluarte, integradas en un proyecto homogéneo.

     Segundo Premio: Graciano Macarrón Stamp, Christian Pascual Gumiel y Álvaro Sáez O´Farrell. Estudiantes de Arquitectura de la Escuela Politécnica Superior de en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. El Jurado destacó la inclusión del proyecto en una ubicación que es respetuosa con la trama de la ciudad y con el trazado del baluarte, integrando también la gran cubierta inclinada con las de las edificaciones cercanas. La planta que resuelve el programa también se valora por su sencillez.

    Primera Mención: Gonzalo Fernández Castro, José Carlos Jiménez Ariza y Carlos García Brome. Estudiantes y Arquitecto de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Del proyecto se valora la compacidad del edificio, la distribución de volúmenes y cubiertas, y la decisión de su ubicación fuera del casco urbano, coherente con el conjunto de la propuesta.

     Segunda Mención: Inma Soler Tomás, Carlos Pueyo Vicente y José Manuel Carbonell Gaspar. Estudiantes de Arquitectura en Escuela Superior de Enseñanzas Técnicas de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. Se valora de este proyecto, por encima del resto de decisiones, la organización en planta de la propuesta, que además de ajustarse al trazado del baluarte tiene en cuenta las preexistencias de los edificios de cierta altura de la Isla.

     Tercera Mención: Iñigo Arin Igartua y Alberto Esteban Picó. Estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Se valora la decisión de repartir las unidades de alojamiento en la parte no edificada de la Isla, para dar valor mayor a la visita, reutilizando la Torre de San José como edificio central del hotel y con habitaciones efímeras y desmontables.

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