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    Juegos Olímpicos de Río: ¿los más sostenibles de la historia?

    Por en 25/08/2016
    Juegos Olímpicos de Río 2016 sostenibles

    Desde la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río 2016, se creó el referente de las que podrían ser las olimpiadas más sostenibles de la historia.

    Desde que la ciudad brasileña fue seleccionada para albergar el mayor evento deportivo del mundo, se ha trabajado fuertemente para reducir su huella de carbono.

    Organizar y celebrar un evento de tal magnitud no es, ni mucho menos, tarea sencilla. Con más de 200 países participantes, miles de atletas provenientes de los puntos más lejanos del planeta y más de dos millones de espectadores, el evento deportivo tuvo una huella de carbono gigantesca.

    En concreto, se estimó que los juegos generaron 3,6 millones de toneladas de CO2 . En términos equivalentes, esta cantidad es igual a las emisiones de diez millones de personas durante un mes, al uso de 32 millones de teléfonos móviles durante un año o a las emisiones provocadas por un millón de vacas.

    Los organizadores se pusieron como objetivo celebrar unos Juegos Olímpicos con una huella de carbono baja. Para comenzar, en Octubre de 2014 presentaron un completo informe sobre la huella de carbono que dejarían estos juegos. Tuvieron en cuenta no sólo la celebración de los mismos, sino también toda la fase previa de organización, construcción, gestión y diseño.

    Así las cosas, siendo conscientes de que los Juegos de Río dejarían una huella de carbono, se marcaron como objetivo lograr unos juegos “Low Carbon”, o lo que es lo mismo: bajos en carbono, reduciendo el número total de emisiones previstas de CO2 e.

    Dado que no existe una metodología estandarizada para medir la huella de carbono de grandes eventos como éste, se tomaron como referencia los Juegos Olímpicos de Londres (2012), cuyas emisiones resultaron ser aún más bajas de las que habían previsto en su momento. Así, se logró desarrollar con éxito una metodología bien documentada al respecto. No obstante, aunque para los Juegos de Río se hubieran seguido las líneas maestras de su predecesor, se tuvieron en cuenta las especificaciones y condiciones propias y durante siete años, se trataron de reducir las emisiones de carbono derivadas de la preparación, de los juegos en sí mismos e incluso, del desmontado.

    A manera de ejemplo, para la celebración de los juegos se necesitó una gran cantidad de electricidad y además, generadores temporales para ser utilizados en ciertas actividades. Pues bien, Río se marcó como objetivo poner en marcha diversas soluciones. Una de ellas fue usar equipos de bajo consumo y otra, que estos generadores funcionaran a partir de combustibles renovables y alternativos, con una mezcla del 20% de biodiesel en todos los generadores.

    Así mismo, se sirvió carne blanca en vez de carne roja como una de las medidas para reducir la huella de carbono del evento.

    El ahorro energético fue uno de los factores clave para reducir los costos en la celebración de estos juegos. Río de Janeiro pretendió ser la ciudad olímpica más espectacular y eco-energética de la historia. Quiso ser un ícono del urbanismo sostenible.

    La construcción del Parque Olímpico se realizó sobre el antiguo circuito de fórmula 1 llamado Japarecaguá. Así se aprovechó el 70% del material proveniente de la antigua construcción. Medidas como la producción del hormigón dentro de la obra, economizaron gastos de transporte y más emisiones de CO2 e.

    Río 2016 fue la ciudad del medioambiente durante estos Juegos y se reforestaron muchas zonas urbanas, sobre todo aquellas ubicadas en laderas, para evitar desplazamientos de tierras en época de lluvias. Desde el año 2012 se replantaron dos millones de nuevos árboles. La meta hasta el 2016 fue replantar unas 600 hectáreas.

    Por otro lado, cinco grandes unidades de tratamiento de Río  transformaron aguas oscuras y con mal olor en agua un 80% más limpia. La región de Barra da Tijuca e Jacarepaguá en la zona oeste de Río de Janeiro, revitalizó sus ríos y lagos para dejar a la población un legado medioambiental permanente con la excusa de los Juegos Olímpicos.

    Por otra parte, se incentivó el uso del transporte público de tal forma que todo aquel que llegó a los lugares de las diferentes pruebas lo hizo a través de la movilidad sostenible. También, se eliminaron superficies de aparcamiento de vehículos privados y se sustituyeron los combustibles fósiles por combustibles renovables, entre otras medidas.

    Otras iniciativas se basaron en el uso eficiente de materiales (utilización de materiales provenientes de fuentes recicladas) o eliminando la carne proveniente de zonas deforestadas, entre otras muchas medidas.

    Así, el objetivo concreto fue reducir las emisiones de CO2 e en un 18,2%, por lo que los Juegos de Río serán recordados no sólo por las medallas, marcas o récords, sino también por haber sido los más sostenibles de la historia.

    Fuente: Verdeate

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