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    La tecnología es clave para las smartcities

    Por en 25/08/2015
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    Desde el año 2007, más de la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas y se espera que para 2050 las ciudades alberguen a cerca del 70% de los habitantes del planeta. Todo ello obliga a plantearse cómo serán las urbes del mañana. Para hallar la respuesta, conceptos como tecnología, habitabilidad, viabilidad y sostenibilidad son fundamentales. Las empresas pueden tener aquí un suculento negocio.

    El concepto de ciudad inteligente surge como traducción del término inglés smart city. Aunque no hay una definición comúnmente aceptada, se suele hablar del resultado de cruzar elementos verticales, como la energía, el agua o la gobernanza, con uno horizontal: las TIC.

    Todo ello genera un gran volumen de datos, cuyo análisis y monitorización da paso a la gestión, utilización y publicación de esos datos, y cierra el ciclo de la smart city. La ciudad produce información que se publica y a la que los ciudadanos y las empresas pueden acceder, lográndose un gobierno participativo real.

    Por su parte, el proyecto de la UE Smart Cities and Communities define el concepto como una combinación de diversas tecnologías que reducen el impacto ambiental y ofrecen a los ciudadanos mejores condiciones de vida.

    Pero las tecnologías no son el único parámetro definitorio. La planificación urbana, el capital humano, la educación y la innovación de las empresas a través de una fuerza de trabajo cualificada son algunos de los prerrequisitos necesarios.

    Una ciudad inteligente implica, además, la gestión urbana de forma integral y une así tanto los aspectos humanos como los tecnológicos para ayudar a tomar decisiones y acciones optimizadas y eficientes.

    Tal como afirma Elkin Echeverri, director de Planeación y Prospectiva de Ruta N Medellín, “las ciudades son innovadoras porque las personas son innovadoras y, para ello, los ciudadanos se tienen que interconectar”. Aquí se afianza la idea de “la innovación como generadora de cambio y mejora social”.

    ¿Cómo se financian?

    El ahorro que hay detrás de la eficiencia explica buena parte del éxito de este nuevo modelo y su relativamente rápida adopción por parte de numerosas corporaciones locales.

    Pero existen otras fórmulas complementarias que sirven para lograr un retorno económico: la cooperación entre el sector público y el privado, las fuentes de financiación ajenas y los fondos de inversión territoriales.

    La UE ha destinado más de 360 millones de euros para promover el desarrollo de ciudades inteligentes a través de su proyecto Smart Cities and Communities. Detrás de este dato, podemos encontrar factores como el interés europeo en evitar la dependencia energética y buscar la autosuficiencia, pero también, y sobre todo, el objetivo prioritario de liderar la economía del conocimiento y convertirse en un continente “integrador, sostenible e inteligente”.

    Para este fin global, dispone de los fondos FEDER y de I+D+i por valor de unos 80.000 millones de euros hasta 2020, dentro del programa más ambicioso de su historia.

    Las instituciones financieras internacionales también están dedicando importantes esfuerzos a este ámbito, especialmente en una Latinoamérica en transformación. Son los casos de la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de Ciudades con Futuro del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y del Programa de Concienciación del Banco Mundial.

    Precisamente, Mauricio Bouskela, especialista senior de la División de Competitividad e Innovación del BID, destaca que esta entidad “lleva cinco años trabajando en las diferentes dimensiones de las ciudades sostenibles en el continente”. En total, el banco ha aportado más de 147 millones de dólares, con un efecto dinamizador potencial de más de 8.000 millones, en proyectos para desarrollar en más de 40 ciudades del continente.

    Kristian Rada, responsable de la Iniciativa de Ciudades de la Corporación Financiera Internacional (CFI), subraya “el papel catalizador de inversiones de esta institución en la región”. “Durante los últimos 10 años”, comenta Rada, “ha invertido cerca de 6.800 millones de dólares en unas 90 ciudades dentro de seis áreas de intervención y a través de 164 proyectos de asesoría técnica y 225 de inversión”.

    Excelente punto de partida

    España está muy bien posicionada en este campo y tiene ejemplos relevantes, empresas de vanguardia y experiencia contrastada. Así, por ejemplo, Barcelona ostenta en la actualidad el título de “ciudad más inteligente del mundo”, según un informe de la consultora Juniper Research.

    Otras ciudades como Santander, Valencia o Málaga ocupan las primeras posiciones en otras clasificaciones similares.

    Disponemos, además, de la asociación de municipios englobados bajo este enfoque más amplia del mundo: la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI). Creada en 2012 con el objetivo de promover la gestión automática y eficiente de las infraestructuras y los servicios urbanos, así como la reducción del gasto público y la mejora de la calidad de los servicios, cuenta ya con 60 miembros.

    Fuente: Icex

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