La industria del PVC hacia un desarrollo sostenible

Por en 11/10/2013
Brigitte_Dero

Por Brigitte Dero, Gerente General de VinylPlus 

Durante décadas, la sostenibilidad ha sido considerada por muchos como un gasto adicional o innecesario e incluso incompatible con el objetivo de muchas empresas centradas sólo en los beneficios. Afortunadamente, hoy en día se reconoce que la sostenibilidad puede reducir costes y actuar como catalizador para la innovación, lo cual puede incrementar los ingresos y crear una ventaja diferenciadora, algo muy deseable en tiempos de crisis económica.

La desaceleración en Europa ha hecho más patente la necesidad de contar con un sector industrial competitivo a nivel global. La UE espera aumentar su cuota del PIB que representa la industria hasta el 20 por ciento antes de 2020, muy por encima de su nivel actual del 15,6 por ciento.  Para alcanzar este objetivo, la “Iniciativa sobre Política Industrial” de la Comisión Europea tiene en cuenta por igual la competitividad y la sostenibilidad.  “Hoy hemos presentado las condiciones para la industria sostenible del futuro, para desarrollar las inversiones necesarias en nuevas tecnologías y restaurar una atmósfera de confianza e iniciativa empresarial”, había comentado en su día el comisionado Antonio Tajani durante la publicación de dicho plan.

Estas políticas tienen como objetivo incrementar la eficiencia en el uso de los recursos disponibles como vía para crear empleos y nuevas oportunidades empresariales, mejorar la productividad, reducir los costes y fomentar la competitividad, minimizando el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero. El trabajo realizado por parte de la iniciativa VinylPlus está totalmente en línea con todos estos objetivos; un ejemplo poco común de una industria que se reinventa mediante la acción voluntaria, dando lugar a un marco único a largo plazo para mejorar la forma en que se fabrican sus productos.

De la concienciación a la acción

El cloruro de polivinilo, conocido comúnmente como PVC o vinilo, es el tercer plástico más utilizado en el mundo, tras el polietileno y el polipropileno. Su versatilidad ofrece importantes ventajas que lo convierten en el material escogido en muchas aplicaciones y sectores, como la construcción, la automoción, la electrónica y la sanidad. A pesar de sus numerosos usos, o quizá debido a ello, el PVC ha seguido un camino bastante tortuoso hacia la sostenibilidad.

Hace veinte años, el PVC se encontraba en el centro del debate público debido a las dudas sobre la forma en que se producía y se desechaba. En 1997, la Comisión Europea decidió adoptar una ‘iniciativa horizontal’ para desarrollar una política que se aplicaría a todos los flujos de residuos de PVC. La Comisión lanzó cinco estudios independientes que dieron lugar a la publicación de un Libro Verde sobre PVC en julio de 2000.

Destinado inicialmente a satisfacer sus necesidades de gestión de residuos, toda la cadena de valor del PVC (fabricantes de resina, convertidores y productores de aditivos representados por sus respectivas asociaciones europeas ECVM, EuPC, ECPI, ESPA) se unió de manera voluntaria para lanzar el programa Vinyl 2010 en el año 2000. Desde el principio, todos los participantes mostraron una clara intención de ir más allá de la gestión de residuos introduciendo principios de desarrollo sostenible en el “Compromiso Voluntario” firmado por todos los socios fundadores.

Vinyl 2010 fue un programa a 10 años para intentar convertir a la industria de PVC en un sector verdaderamente sostenible. Los logros de Vinyl 2010 han sido especialmente notorios en materia de tratamiento de residuos. En 1999 no existía infraestructura para el reciclaje de PVC en Europa y era rechazado por muchos por considerarlo un material ‘no reciclable’. Al término del programa se había reciclado casi un millón de toneladas de PVC. Así mismo, se han eliminado aditivos problemáticos como los estabilizantes de cadmio. La sustitución de los estabilizantes de plomo espera completarse antes de 2015.

De Vinyl 2010 a VinylPlus

Alcanzar los objetivos definidos inicialmente en el año 2000 dio a la industria del PVC la confianza necesaria para lanzar un nuevo programa en 2011. Se firmó un nuevo “Compromiso Voluntario” a diez años bajo el nombre de VinylPlus el cual presenta una visión mucho más holística sobre el desarrollo sostenible a largo plazo.

Aunque los retos que afronta la industria son mayores, los miembros y compañías asociadas a VinylPlus (alrededor de 130 actualmente) se han dado cuenta de que esta es la única manera de avanzar y, por ello, se han marcado objetivos más ambiciosos que en Vinyl 2010. En términos de gestión de residuos, la industria pretende reciclar 800.000 toneladas de PVC al año antes de 2020, incluyendo 100.000 toneladas de residuos difíciles de reciclar.

Las investigaciones científicas y la implementación de este tipo de iniciativas por parte de la industria han ayudado convencer a usuarios y consumidores acerca del uso y la seguridad de las aplicaciones del PVC, incluyendo aquellas creadas a partir de materias primas recicladas. Asimismo, los análisis del ciclo de vida (Life Cycle Assesment – LCA – en inglés) y estudios de eco-eficiencia han demostrado que en muchas aplicaciones el comportamiento medioambiental del PVC es comparable o incluso mejor que el de materiales alternativos.

Hay quien podría argumentar que este tipo de iniciativas voluntarias son simplemente un intento de adelantarse a una posible legislación y la creación de cargas impositivas. Desde luego, VinylPlus es mucho más que eso. Los programas de sostenibilidad del PVC han permitido a la industria Europea mejorar su reputación y ganarse el respeto de todas las partes interesadas, incluso las más críticas. Sus socios y miembros piensan que es posible ser sostenibles a la par que rentables, que es como se suele medir, documentar y comprobar el progreso para demostrar los logros del compromiso de la industria.

Como ha expresado claramente el Miembro del Parlamento Europeo Sajjad Karim, que forma parte del Comité de supervisión independiente de VinylPlus, “la legislación no es necesariamente la mejor respuesta en cualquier situación, y este es el ejemplo perfecto de una industria que toma medidas de manera voluntaria actuando en beneficio no sólo de sí misma o del consumidor, sino también del conjunto de la Unión Europea“.

Hacia el éxito mediante la colaboración

“La química no es el problema, la química es la solución”, afirmó Lars Josefsson, Presidente del Foro Sueco del PVC durante su intervención en el Vinyl Sustainability Forum 2013 celebrado en Estambul. Presentó un innovador proyecto de I+D que combina química y silvicultura de manera sostenible, utilizando bioetanol obtenido a partir de residuos lignocelulósicos. Ambos sectores poseen “objetivos y metas comunes”, de modo que, según Josefsson, lo más lógico era combinar el PVC, que busca nuevas fuentes de energía biológicas, y el sector de la silvicultura, que busca nuevos mercados ahora que está disminuyendo el uso de la pulpa para la producción de papel.

El trabajo que se está realizando en Suecia es un claro ejemplo de uno de los principios clave que han asegurado el éxito de compromisos voluntarios como VinylPlus: la colaboración. Todos sus miembros están comprometidos para encontrar soluciones comunes que ninguna parte puede implementar por su cuenta. La  colaboración de grupos más amplios para alcanzar sus objetivos empresariales es fundamental, dando prioridad a la innovación en materia de sostenibilidad como la única manera coherente de trabajar en los próximos años.

La misma mentalidad de colaboración está reflejada en el planteamiento “de abajo hacia arriba” con el que se ha desarrollado VinylPlus y que ha permitido compartir ideas y recibir comentarios críticos sobre sus actividades y objetivos. El diálogo continuo y abierto con organizaciones técnicas, políticas y civiles, así como con la sociedad en general, es uno de los factores del éxito del nuevo programa a 10 años.

Por ejemplo, VinylPlus tiene en funcionamiento su “Plataforma de Pensamiento Sostenible” (www.sustainablethinking.eu) que es una comunidad en línea dirigida a jóvenes de todo el mundo para debatir y aprender sobre temas relacionados con la sostenibilidad. Actualmente, la plataforma cuenta con más de 3.000 miembros de más de 115 países diferentes que participan habitualmente en competiciones creativas para desarrollar ideas y soluciones con los que afrontar los desafíos globales de hoy y no sólo los relativos al PVC.

Convertir desafíos en oportunidades

El compromiso de VinylPlus fija ambiciosas metas para el reciclaje, directrices de gestión de productos sobre el uso de aditivos controvertidos, iniciativas de I+D y la promoción de una cultura del desarrollo sostenible. Todos los objetivos clave son medibles y disponen de plazos concretos. El progreso hacia estos objetivos es supervisado por fuentes externas y aprobado por un Comité de supervisión independiente formado por representantes de instituciones europeas, sindicados, asociaciones de consumidores y la industria.

Gracias a su colaboración con The Natural Step (ONG internacional enfocada al trabajo en sostenibilidad), la industria ha sido la pionera en fomentar un proceso abierto de diálogo entre las partes interesada basado en las “Condiciones del sistema para una sociedad sostenible” de esta ONG, y ha identificado una serie de desafíos clave para la fabricación de PVC (consumo de materias primas, energía y emisiones, reciclaje y uso sostenible de aditivos). Asimismo, aumentar la concienciación sobre la sostenibilidad es un componente clave del programa, reconociendo que el progreso dependerá en igual medida de aumentar el conocimiento tanto dentro como fuera de la industria y entre la sociedad en general.

“Su planteamiento integral es exactamente lo que se necesita. De modo que, si observamos su cadena de suministro, filiales y otros contactos, ese tipo de conversación y diálogo es un ejemplo de cómo tenemos que hacer las cosas en el futuro […] Juntos debemos crear y catalizar la transformación y el cambio”, destacó el embajador Tomas Anker Christensen, consejero principal de la Oficina de las Naciones Unidas para las Asociaciones en el Vinyl Sustainability Forum de 2013.

El siguiente paso para el PVC

La industria está trabajando para alcanzar un uso y control más eficiente de la producción del PVC a lo largo de todo su ciclo de vida. También busca mitigar su impacto a nivel climático mediante la reducción del uso de energía y materias primas y, cuando sea posible, realizar la transición a fuentes renovables promoviendo la innovación. Asimismo, se está revisando la utilización de aditivos para alcanzar un uso más sostenible de estas sustancias.

Aún quedan muchos retos por delante, eso es cierto, pero la industria del PVC no se ha dormido en los laureles. Todo el trabajo realizado en los últimos 13 años es el mejor trampolín para que VinylPlus pueda avanzar al siguiente nivel. En palabras del Director de DG Empresa de la Comisión, Gwenole Cozigou, “la industria del PVC puede desempeñar un importante papel” con respecto a la estrategia UE 2020, que deberá apoyarse en tres pilares clave: innovación, conocimientos y sostenibilidad.

¿Estará la industria del PVC a la altura del desafío? ¿Continuará VinylPlus mejorando la manera de fabricar el PVC? VinylPlus está trabajando a conciencia para demostrar que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden ir de la mano, viviendo en armonía para capear la crisis económica. Mantener la unión de la cadena de valor y seguir colaborando como hasta ahora es su mejor garantía de éxito.

 

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